Ir al contenido principal

Luis Harss y Los nuestros


En medio de las jornadas sobre los 50 años del Boom latinoamericano celebradas en España hubo una nota que pasó casi en silencio: una entrevista colectiva que concedió hoy Luis Harss desde su casa en Pensilvania a los lectores de el diario El País. A Luis Harss se le acusa de haber dibujado el mapa de los autores latinoamericanos más representativos de los años 60s con su libro de reportajes Los nuestros, editado por primera vez en 1966 (reeditado ahora por Alfaguara) y que reúne entrevistas a los jóvenes Carlos Fuentes, Cortázar y García Márquez, entre otros. Algunas de las preguntas y respuestas del chat con Luis Harss:


Estimado señor Harss, ¿Qué autores, a su juicio y con la perspectiva de los años, han soportado mejor el paso del tiempo? ¿Hay algún autor latinoamericano que, al no pertenecer al boom, ha sido infravalorado? Reciba un saludo cordial desde Córdoba.
Saltan inmediatamente a la vista Borges, que es el gran oráculo de todo y se ha traducido a todos los idiomas; el segundo lugar yo diría García Márquez, que alcanza esa magia curiosa entre realidad y fantasía. Esos dos son para mí quenes más influencia han tenido para los lectores de todo el mundo.

Dra. Elisa María Sosa
16. 18:37h.
Sr. Harss: Mi formación universitaria estuvo determinada por el auge del Boom en Europa: cátedras de los mismos autores, seminarios pluridisciplinarios, tesis doctorales, etc. Podría enriquecer esta perspectiva y el papel de los universitarios de entonces en el fenómeno del Boom?
El papel de las universidades fue muy elegante porque creó una nueva serie de oportunidades para profesores y cátedras, que hasta entonces no existías. El mantenimiento del 'boom' se hizo en las universidades. Estamops en una época en la que la cultura de café, de la vida cotidiana, se mantiene hoy en día gracias a los catedráticos, la gente educada, culta e intelectual. En el caso de mi libro, no hubiera repercutido nada si no hubiera sido por que en las universidades se utililzaba como libro de texto. Fue un libro que se covirtió en una especie de chuleta para universitarios.

Tabucchi
15. 18:34h.
Cual cree usted es el escritor que se ha dejado de lado en el boom siendo opacado por las grandes figuras literarias que se mantienen con el pasar del tiempo?.
Se podría citar a Juan José Sáez, un escritor argentino que ha vivido toda la vida en Europa. Es muy leído y muy conocido, pero el esa época pasó desapercibido. Salvador Garmendia, venezolano, también fue muy leído en esos años y después no sé qué pasó. Siempre hay mucha gente que por una razón o por otra no amanece en el momento exacto. Una de las particularidades del 'boom' es que los escritores crean sus precursores y también crean, de algún modo, sus contemporáneos.

Zagal
14. 18:30h.
¿No cree que mucha de la novela latinoamericana está escrita desde la perspectiva de la clase privilegiada? ¿Es imposible en Latinoamérica una novela de la clase media, al estilo anglosajón?
A mí no me gusta lo de "clase privilegiada", porque conlleva un matiz político. Pero es cierto que esas novelas casi siempre son escritas por una gente que tiene una clase más acomodada, que puede permitirse el lujo de dedicarse a escribir. Aunque la generalización no es valida, y a medida que pasa el tiempo los escritores tienen más recursos (la docencia, el periodismo) que permiten a cualquiera acceder a la literatura.

Óscar
13. 18:27h.
Buenas tardes señor Harss. ¿Cree usted que la influencia de Faulkner ha sido realmente aceptada por los ecritores del boom? Gracias.
Creo que sí. Faulkner fue una influencia que se sintió en todo el mundo, fue muy inspirador, no solo por los temas "tropicales", sino también por su técnica. Digamos que Faulkner trajo al escritor y al lector, en una forma más accesible, mucho de los instrumentos de Joyce, que eran tan inaccesibles a veces. Onetti dijo una vez que su mejor obra era la traducción de un cuento de Faulkner.

tejedor gilberto
12. 18:24h.
¿No ha pensado en actualizar Los Nuestros que fue guía y norte de nuestra exploración de los autores del boum?
No, porque 'Los nuestros' fue, no solo un momento cultural Iberoamericano, sino también un momento intelectual mío en que yo estaba disponible para hacer esa selección. Es curioso que en ese momento del llamado 'boom' los escritores, las editoriales, y en mi caso una disponibilidad que coincidió con todos esos factores. Pero yo no me identifico con ese libro ni con esos escritores. Es algo que hice en ese momento puntual.

Casandra
11. 18:22h.
Qué cambios son notables en las novelas hispanoamericanas actuales con respecto a las publicadas en la década del 60.
No estoy demasiado actualizado. Después de los 60 hubo una gran proliferación de escritores Latinoamericanos. Donde antes había muchos escritores mediocres, aparecieron muchos escritores de muy buen ver. Personalmente puede haber dos o tres escritores que me hayan llamado la atención, pero hay demasiada gente para mencionar, cada uno con su camino y su personalidad literaria.

Ignacio
10. 18:20h.
¿Por qué José Donoso no se le considera un autor vital en el Boom?
Él escribió un libro que creo que se llamaba 'Historia personal del 'boom', y desde que lo publicó se le empezó a incluir. Quienes yo escogí eran escritores que respondían a un criterio: que fueran renovadores del lenguaje, y para mí Donoso no entraba en esa categoría. Pero eso son cuestiones personales...

Marcelo
9. 18:18h.
En algunos sitios del ciberespacio se dice que usted es argentino, y en otros que nació en Vaparaíso, Chile. ¿Cuál es la verdad?
Las dos cosas son ciertas, nacía en Valparaíso, Chile, crecí en Argentina, y ahora vivo en EE UU y soy norteamericano también. Además mi madre era Nicaragua, y también tuve pasaporte nicaragüense. Pero realmente nunca me he considerado chileno, porque no me crié ahí ni tuve nunca documentos chilenos (salvo la partida de nacimiento). Una cosa rara, ¿verdad?

Jorge
8. 18:16h.
Buenos días Luis, De chileno a chileno, ¿quién le parece es el mejor novelista chileno?? Un saludo cordial.
No estoy demasiado al día, pero diría que probablemente es Roberto Bolaño. Fue un escritor muy curioso, que en realidad escribió poesía en prosa. Y es un descendiente de Cortázar en su sentido del humor, de los absurdo. Pero en el momento del 'boom', siempre se citaba a José Donoso, aunque personalmente no era mi favorito.

Ernesto Franco R
7. 18:13h.
Con qué obra comienza y con cual termina el boom?
Es una pregunta que realmente no se puede contestar. Hay una confusión entre el 'boom' y la nueva novela. El 'boom' es, en parte literario y en parte una especie de toma de conciencia de que Latinoamérica estaba haciendo algo importante. Pero el momento culminante fue hacia el año 66, cuando una serie de escritores habían alcanzado un punto crítico. No puedo dar fecha de cuándo comienza, porque no comienza con obras, sino con un sentimiento sociocultural.

Rafa Maldonado
6. 18:11h.
Buenas tardes, señor Harss. ¿Es cierto que no le congenió con Alejo Carpentier, que era muy seco? Mójese, por favor, y dígame quién es su favorito. Un saludo y gracias.
Se puede decir que Carpentier pertenecía a esa raza de escritores que se consideraban a sí mismos como eminencias por su posición política y social. Esa época terminó, y los escritores más jóvenes son más escritores, más humildes. Yo congenié relativamente con varios. Pero personalmente, el que más me animó fue Cortázar, quizás por las cosas en común que teníamos como porteños a pèsar de la diferencia de generaciones. E más simpático, contador de historias, chistes, fue García Márquez.

Comentarios

RECOMENDADO

Cinco características del buen cuento

Javier Zamudio*

Teoría del Iceberg
Un buen cuento es inagotable. Muestra un instante de la vida que no podemos atrapar con una mirada. Se necesitan múltiples observaciones y con cada par de ojos adquiere un sentido distinto. Puede ser simple: estar dotado de un solo personaje, una sola situación, pocos elementos. No por tener más personajes, tendrá más hondura. Tampoco por retratar muchas situaciones. En un buen cuento la hondura no está relacionada con un número, es una característica que escapa a lo cuantificable. Depende de los personajes, de las situaciones y de esta combinación macabra con lo incierto. Para conseguir estar a la altura de esta característica, el cuento debe ser un iceberg con una superficie escarpada, peligrosa.
Tomar riesgos
El orden superestructural no rige en un buen cuento. Lo que no significa que lo desconozca. Puede comenzar con un nudo y ser una enorme trenza cuyo desenlace es una pregunta larga que deja despierto al lector. Si el cuento ha conducido al lector …

CINCO POEMAS DEL MAGDALENA

Por: Angélica Hoyos Guzmán
Es una tarea de canonistas escoger sólo cinco, sobre todo interpretando una definición de algo que aún se escapa de los más eruditos y sofisticados pensamientos ¿Qué es poesía? Me han pedido seleccionar cinco poemas del Magdalena colombiano y más allá de la filiación de esta tierra, me preocupa dejar por fuera algo o mucho dentro de mis preferencias. Por eso me remitiré al más común de todos los filtros, el de la publicación, o el más cercano que tengo, el de los libros que me han regalado y que son de poetas nacidos o adoptados por el Magdalena. Dejaré por fuera las fotos de Leo Matiz, aunque me parecen poesía pura; también se irá de este apartado “La piragua” que me lleva lugares de mi infancia y los más recónditos paisajes. Tendré que nombrar en lo que dejo a los decimeros del Departamento del Magdalena, quienes aún hoy cantan sus historias de la rivera. Es un acto de total injusticia escoger cinco poemas.
Pero aquí voy a poner orden a mis afectos, a veces…

Anotaciones sobre Juego de memoria, novela de Humberto Ballesteros

Juego de memoria, Humberto Ballesteros, Tusquets editores, colección andanzas (193 páginas)
Andrés Mauricio Muñoz*
En lo personal siempre me ha seducido el tema de la memoria, de los recuerdos con sus asperezas, arbitrariedades y aquellos intersticios en los cuales podemos extraviarnos por completo. Hace poco leí en una novela, de la que hablaré en otra reseña, sobre la idea según la cual nunca podremos recordar los hechos en su versión original, sino que cada vez que accedemos a un recuerdo lo hacemos a través de su última versión, aquella que recreamos en nuestra más reciente inmersión al suceso, lo cual propicia todo tipo de deformaciones que con el paso del tiempo reconocemos como si fueran genuinas. De tal manera que nuestra memoria, y esto lo he comprendido mucho más a raíz de la lectura de la novela de Ballesteros, obedece a una dinámica cuya lógica se nos escapa, a un proceso paulatino de construcción y deconstruccion mientras se transita entre la bruma, aferrados con devoción y…

Cinco Piedras

Juan Sebastián Gaviria*
Diversión
Una buena novela debe ser divertida. Dinámica. Viva. Algo que le ponga a circular la sangre al lector. El trabajo del novelista es, de cierta manera, usar la pirotecnia de la acción para empujar a los lectores contra los límites de su imaginación y encaminarlos hacia el cuestionamiento sistemático de los valores de su tiempo.
Filosofía
A veces, las más filosóficas de las novelas son esas en que los pensamientos de los personajes o los insights del autor resultan más escasos, y en ocasiones ausentes. Por filosofía me refiero a la invitación al cuestionamiento. La narrativa debe generar momentos y situaciones en que el lector se vea obligado a avivar su propia voluntad indagatoria. Ese impulso de irreverencia y vitalidad mediante el cual el arte redefine conceptos constantemente. Es imposible que un lector no filosofe después de haberle echado un vistazo al ser humano desde una perspectiva amoral y apolítica. Sólo en la narrativa que carece inclinaciones mo…

Historias clínicas, unos poemas

Poemas del libro de Octavio Escobar
Octavio, 58 años Hace quince días un dolor en el pecho cerró sus ojos. Todo se hizo precario, sudoroso. Lo sostuvieron los pinchazos, la inflexibilidad de la camilla, el oxígeno en cuya existencia ya no cree, la voz y las manos que conoce.
Los últimos años han reñido por novios, horas de llegada y salida, cigarrillos de mútiples especias; por una caja de anticonceptivas que según ella compró para cuadrar el ciclo, por semestres perdidos o apenas ganados. Han arruinado fiestas, aniversarios, paseos, y cavidad por cavidad han dividido el miocardio materno.
No volvieron a fútbol ni a buscar algodón de azúcar los domingos, ni a ver juntos películas de terror, ni a amar, en lamentable sostenido, con Nino Bravo y Sandro de América.
Sin embargo allí están sus manos, la voz aniñada diciendo que lo quiere, y los pulmones maman de la mascarilla con el desespero de un recién nacido, y vencen la terquedad de las costillas.
Amanda, 30 años
La médica le recuerda que es la tercera vez que…

Correspondencia abierta (III)

Querido Julio,
no sabría decirte si Silvio es tu mejor cuento, aunque lo menciones con tanto entusiasmo en tu diario. Debo admitir que me pone a pensar. Te veo en su soledad, me veo a mí, a los dos, hurgando entre aquel rosedal para entender la vida. Pues “no podía ser esa cosa que se nos imponía y que uno asumía como un arriendo, sin protestar”.
A mí, por ejemplo, me gustan más tus cuentos de borrachos, de pobres diablos. Quizá porque soy uno de esos y, cuando te leo, siento que me estás escribiendo. Si creyera en un dios, seguro sería como tú, Julio: con tus cigarrillos, con tus dos pozos a punto de desbordarse por tu cara, con tu cuerpo como una calavera, con la piel forrándote los huesos igual que un caucho quemado por el sol.
Las botellas y los hombres, Los gallinazos sin plumas. ¡Qué cuentos! También el Embarcadero, por supuesto, que describes como lleno de una aplastante tristeza. Yo escribí uno de borrachos donde tú apareces. ¡Qué gusto sentí al sentarte frente a la vieja mesa …

El visitante, de Andrés Elías Flórez Brum

John Jairo Zuluaga*
Andrés Elías Flórez Brum, El visitante, Bogotá, Caza de Libros-Pijao Editores, 2008. 76 P.

Un lector silvestre que recorra las páginas de la novela corta: El visitante puede encontrarse con una historia del montón. Una de tantas, en las que se ven inmersas, a menudo, personas de cualquier pueblo del trópico colombiano.
En cambio, un lector avisado encontrará en esa misma obra un refinamiento técnico que vale la pena mostrar.
La obra sigue la tradición de novelas construidas con marco de composición, tal como lo evidencian Las mil y una noches, El Decamerón y, en el caso colombiano, La vorágine, de José Eustasio Rivera. El marco de composición: “Se construye a la manera de un formato previo e independiente, que antecede y da paso a la historia central, y luego lo cierra. Ese formato introductorio que luego cierra al final, se parece al marco de un cuadro de pintura, porque desde afuera rodea la historia central”. (Isaías Peña, El universo de la creación narrativa). 
En …

El registro clínico de Octavio Escobar

Yeni Zulena Millán

Escobar Giraldo, Octavio. Historias clínicas.
¿Cómo podría describirse un hospital? Quizá como un exceso de luz; una luz blanca y filosa, un ojo sin párpado que trocea y clasifica capa por capa a todo el que se ve obligado a entrar allí. Si lo que nos empuja a sus entrañas es encontrar el alivio, no pocas veces termina descubriéndonos dolores peores; llagas solapadas en el paliativo de no hallarnos a solas, de encontrar algo –una tarea, una discusión, un affaire – que nos impida bajar la cremallera y ver el cadáver que nos aguarda pacientemente.

Con  Historias clínicas  Octavio Escobar despoja a aquel no lugar de su niebla aséptica y su inmunidad olorosa a cloroformo; revierte el proceso de pacientes y diagnósticos, cuya presencia se reduce a la simulación cartácea, y cede la voz a los humanos frágiles, los salva de la despersonalización de los formularios, los uniformes, los diálogos neutros en los que cada quien sabe que el otro está pensando sólo en su propio tiemp…

El abrigo de las letras

Jerónimo García Riaño*

Hace poco repasé uno de los tantos decálogos que existen sobre cómo escribir cuentos. Siempre, como en todos los consejos, aparecen opiniones diferentes entre uno y otro autor a partir de su experiencia, lo que ellos consideran que debe tenerse en cuenta al momento de escribir. En ese decálogo encontré dos elementos que llamaron mi atención, y que, a mi juicio, creo que son fundamentales para que exista la idea inicial de un cuento: deben trascender la anécdota y debe ser contundente, que deje una emoción cuando el lector termine de leerlo. Eso es básico. Y es una discusión que he visto entre colegas en estos días por Facebook alrededor de la necesidad de recuperar la fuerza y el lenguaje de los cuentos, donde debe pasar algo y no simplemente la necesidad de contar una historia, porque, una vez más, lo único que termina por narrarse es una anécdota.

Y estos dos elementos los encontré en el libro de cuentos El abrigo, del escritor tolimense Jorge Eliecer Pardo. E…

Correspondencia abierta

Incomparable Carmelina
Cierro los ojos con fuerza y aparecen las flores árticas que producen sus versos. Se hace la noche y me introduzco en esa habitación con pez y lámpara; como un fantasma en víspera de una próxima vida, trato de descifrar esos susurros, de ver la adolescencia de esos rostros que atestiguaron la conversión de sus ojos en un salar interrogante.
Tanto tiempo ocupado y tan poco disponible para preguntarse. Sábato lo vio venir; una inminencia de máquinas desoladas, de vidas comprimidas y opacas, de ceguedad ante el otro: la enfermedad de hoy es la soledad de embarcadero, la de la risa desgonzada. Distinta usted, porque lo sabía: verse a sí misma era permitir que alguien más no desapareciera; sin importar si el día fuera fabricado entre gritos, sólo importaría estar vivo, cumplir con ese acto vital de júbilo y lamento.
Resistir, resistir… especie de maná imperativo ¿Dónde hallar combustible para reconfortar el espíritu, para revivir esas almas otrora ardientes? Atizar el r…