La violencia es ubicua. Uno de los hilos conductores de la Historia con mayúsculas, una fuerza natural implacable. Emparentada con la ambición y el poder, con el deseo de imposición y dominio. La violencia es, siguiendo a un viejo filósofo, el germen de todas las cosas; la misma Naturaleza es una manifestación violenta de fuerzas contrapuestas, de jerarquías definidas por milenios de evolución, de presas y cazadores que se necesitan mutuamente para el devenir del mundo. Los hombres no son violentos por ser hombres, sino a pesar de serlo; la violencia no es racional porque es quizás una de las condiciones esenciales del universo, en el sentido de que la destrucción es consustancial a la construcción, así como la muerte a la vida. Rifles bajo la lluvia es una novela plenamente consciente de ello y al plantearse como una novela histórica resulta siendo una radiografía de la violencia en Colombia porque hunde sus raíces en las profundidades de este país tan abigarrado y complejo. R...
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