Ir al contenido principal

LA MUJER Y EL PINTOR


Un relato corto de Marco Tulio Aguilera, autor colombiano hace muchos años radicado en México.



Marco Tulio Aguilera Garramuño
Habiendo llegado a la madurez de su vida y a la plenitud de su arte, un pintor quiso pintar cuadros que sabía estaban en sus manos y en su imaginación. Serían cuadros diferentes a todos los anteriores, semejantes sólo a sí mismos, sorprendentes de tan sencillos y con profundidades que dejarían pasmados a los espectadores. Como si en esos cuadros no estuviera representada la vida, sino el mismo significado de la vida, como si esos cuadros no fueran la representación del mundo, sino el mismo origen de todo. El pintor estuvo toda una semana ante el lienzo, con el pincel en ristre y la paleta de los colores en la mano derecha. Durante siete días llegó el anochecer sin que el pintor se atreviera a seleccionar un solo color o a aventurar un triste trazo. Finalmente decidió abandonar la empresa y consolarse con las figuraciones de la noche.
Los cuadros que habían salido de sus manos eran agradables y a todo el mundo gustaban discretamente. Pero a él no. Reconocía que en ellos faltaba algo. Llegó un momento en que comenzó a aborrecerlos. Y tomó la decisión de destruirlos. Uno a uno fue cortando paisajes como espejismos, criaturas delicadas, cielos de colores insólitos, aguas que de tan prístinas invitaban a la santidad. Pero, ay, al pintor todo aquel espectáculo de colores y formas le causaba repugnancia. Le parecía vacío e inútil. Todo lo rompió, lo hizo trizas con silenciosa indiferencia.
Después de destruir sus cuadros y de permanecer otro mes ante el lienzo vacío decidió hacer un viaje. Llevaría consigo apenas lo básico para sobrevivir y la tranquila certeza de que en el camino encontraría la respuesta a sus angustias. Tras varios meses de recorrer el país le tocó alojarse en un hotel en medio del bosque y del silencio más impresionante. Se acostó cansado, dispuesto a dormir. Apenas estaba vislumbrando los primeros bordes del sueño comenzó a escuchar suspiros. Ay, ay, ay, suspiraba una mujer en la habitación vecina. Conocedor del mundo, el pintor no le prestó atención al asunto. Se metió bajo las cobijas y cerró los ojos. Durmió unos instantes y luego volvió a escuchar ay, ay, ay. Se removió inquieto y regreso al sueño.
A media noche volvió a despertar. Los suspiros continuaban. Ay, ay, ay. El pintor se sentó en la cama y meditó. Aquello era algo poco usual. No había sufrimiento en aquellos suspiros, tampoco pena, sino algo como un suave gozo, como una añoranza o resignación por lo que no llegaba y un doloroso deleite de sospechar que quizás llegara o quizás no. El pintor sonrió y volvió a la cama. La vida tiene sus pequeños misterios y hay que saber respetarlos. La curiosidad puede matar el cuadro, pensó.
A las cinco de la mañana de nuevo estuvo despierto. Los suspiros seguían. Ay, ay, ay.
El pintor, casi feliz, sabiéndose irresponsable y con una arista de culpa, decidió develar el misterio. Buscó la forma de observar lo que sucedía en el cuarto vecino. Con una navajita comenzó a rascar suavemente la leve pared al mismo tiempo que los suspiros acompasados como un batallón en marcha retumbaban en la catedral del bosque. Ay, ay, ay, ráscale, ráscale, ráscale. Hasta que al fin pudo ver lo que ya había imaginado, pero no comprendido.
Tendida sobre la cama había una mujer, una mujer como cualquier otra, con sus bellezas inobjetables y sus nimios defectos, pero que tenía en su rostro una expresión de espléndida felicidad, de paz, de gozo. Al lado de ella estaba un hombre que la acariciaba con la lengua (el hombre tenía las manos unidas tras su cuerpo, mas no atadas, en un acto de voluntad que se le antojó al observador, heroico), la acariciaba con una paciencia de gota sobre la piedra de los siglos, de ola sobre la arena, de sombra bajo el árbol, la acariciaba con trazos levísimos y lo hacía con tal minucia, que uno pensaría que no deseaba dejar nada al azar y que del trabajo de aquel hombre dependía no sólo el placer, sino la belleza y la vida de aquella criatura que yacía sobre la cama suspirando.

A la mañana siguiente el pintor decidió abandonar sus vacaciones y regresar al trabajo. Volvió a su estudio y comenzó a pintar. Pintó exactamente lo mismo que había pintado antes del paseo, pero ahora lo hizo con un esplendor asombroso. Cuando le preguntaron su secreto, el pintor no dijo ni una sola palabra. Solamente sonrió, mientras pensaba que la vida tiene sus secretos y que hay que saber respetarlos.

Comentarios

RECOMENDADO

Cien flores amarillas para Gabo (I)

Revista Corónica invitó a un grupo de amigos a decir cuál de los libros del Nobel colombiano ocupa la cúspide de sus afectos. Esta es la primera entrega de dicho homenaje múltiple a García Marquéz.

***
Dulce María Ramos*
En realidad no tengo un libro favorito de Gabriel García Márquez, pero sí le profeso un cariño especial a tres obras que marcaron, de alguna manera, mi vida académica y  profesional entre  la literatura y el periodismo. El primero fue Relato de un náufrago, me lo mandaron a leer cuando estaba en el colegio, tendría doce años, en esa época no había biblioteca en mi casa y mucho menos libros, así que lo releí muchas veces, tanto que podía recitarlo de memoria.  Años después, cuando di clases junto a mis alumnos me volví a encontrar con Luis Alejandro Velasco. Ya en mis años universitarios en la escuela de Letras,  me topé con Pablo Escobar en la historia de Noticia de un secuestro, una de las lecturas obligatorias de un seminario sobre periodismo que daba el profesor Ít…

Un zoológico de dolores

Liliana Guzmán Z
Los parques de Bogotá, que son pocos y generalmente apestan a popó de perro y marihuana, constituyen el lugar en el que muchos niños de apartamento salen de su eterno secuestro por la lluvia, el frío y la falta de tiempo, para jugar algunas horas. Siempre llama mi atención la personalidad de los niños y cuidadores que pasan tardes enteras entre esos pequeños recortes de pasto sucio y juegos metálicos: madres o padres escapados de la oficina que empujan a sus hijos en un columpio, aprovechando el último rayo de sol de una tarde helada; empleadas domésticas que hablan por celular mientras los niños se descuelgan de los pasamanos a peligrosas alturas; abuelos o tíos inmutables, agotados con el simple hecho de ver correr a niños en desesperados círculos. He especulado tardes enteras sobre el contenido de las mentes de unos y otros, y ahora Gloria Susana Esquivel me dio la oportunidad de asomarme al pozo profundo de esa materia oscura de la que están henchidos los berrinche…

TALLERES DE ESCRITURA 2017 EN ARMENIA

SALA DE LECTURA ANTONIO VALENCIA GOBERNACIÓN DEL QUINDÍO




La Secretaría de Cultura y la Red de bibliotecas departamental del Quindío de la Gobernación del Quindío, convoca a escritores, estudiantes, docentes, periodistas y demás personas interesadas en la creación literaria, de 16 años en adelante, a participar en los Talleres de Escritura 2017, que se realizarán de julio a noviembre en diferentes ciclos. Serán 3 talleres, cada uno de ocho sesiones presenciales, todos gratuitos. Bajo el Plan Departamental de Lectura y Escritura, estos talleres buscan estimular la producción literaria de nuevos autores, transmitir instrumentos teóricos y prácticos para el desarrollo de procesos de escritura creativa, y explorar las claves de la escritura mediante lecturas, ejercicios de taller y confrontación con lectores calificados. Los talleres se realizarán en diferentes ciclos: 1.Taller de Novela: Inscripciones: 20 de junio al 4 de julio a través del correo: redbibliotecaspublicasquindio@gmail.co…

En la punta del lápiz

Yeni Zulena Millàn
López Jiménez, Carolina. (2013). En la punta del lápiz. Medellín. Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. 121 páginas.

En la punta del lápiz de Carolina López Jiménez puede verse como una máquina portátil de rayos x que, como lo diría Susan Sontag, hace de los cuerpos transparencias; encuentra la boca de los precipicios personales y elabora un diálogo de fotografías escogidas al azar. Más allá del trasfondo anecdótico que conduce la historia, la arquitectura experimental en la que se desarrolla recuerda el curso sorpresivo de la memoria: un ingente edificio erguido a mitad de la niebla en el que empiezan a encenderse, indistintamente, exactas ventanas; el proceso reverso al que se ve sometida la madre de la narradora.

Cuatro vertientes conducen el conflicto desde distintos planos de tiempo, espacio y clima interior de los personajes. La primera historia está centrada en Matilde Díaz, una mujer en plena transformación por causa de un padecimiento neurológico; la …

Las tribulaciones del recuerdo

Por: José Rodolfo Rivera
La memoria es un espejo del pasado. El presente, por mucho que lo asimilemos, o sin importar con qué fuerza se instale en nosotros, termina yéndose, escapando a los confines del olvido. Lo que nos sucede es efímero, el instante es el punto de fuga. Lo que nos sucedió ya es más real, vuelve a nuestra vida gracias al recuerdo. La memoria lo fija. El imprevisible presente del que fuimos testigos o protagonistas, vuelve desde algún lugar de eso que llamamos olvido, y se hace verdad en nosotros. En el principio fue el verbo, pero antes existió el recuerdo: lo verdadero es lo inolvidable.
Esto sucede con más fuerza ante la enormidad de la catástrofe. Cuando la tragedia irrumpe en el sosiego de nuestro presente, y se nos va la vida en nuestro empeño por sobrevivir, el instante pasa ante nosotros como un destello blanco y vacío. El trágico acontecimiento vivido, se convierte en un ensayo para la ceguera. Y esto es horrible porque precisamos ver, recordar, contemplar el …

Hilar insectos

Con esta nota, Revista Corónica principia una serie de reseñas sobre novedades editoriales y eventos de la Feria Internacional del Libro de Bogotá que comenzó ayer.




Liliana Guzmán
Para los lectores que transitamos la Feria del Libro entre estantes atiborrados de sagas distópicas y libros sin cocción, el “Cuaderno de Entomología” de Humberto Ballesteros Caspasso es, sin duda, un gran descubrimiento. Este libro, una apuesta acertada de la Editorial Animal Extinto, está compuesto por diez cuentos bellamente ilustrados por la artista Ana María Velásquez, que reafirman la indiscutible trayectoria como escritor del bogotano.
Cada cuento, juiciosamente escrito, está compuesto por imágenes fabricadas con precisión a través de un lenguaje sobrio, sin florituras ni exageraciones. Las imágenes de sus relatos son tan sutiles como cada insecto escogido para conformar esta “entomología”. Los cuentos son inquietantes y logran poner al lector en una posición incómoda al leer. Causan una ligera rasquiña…

El visitante, de Andrés Elías Flórez Brum

John Jairo Zuluaga*
Andrés Elías Flórez Brum, El visitante, Bogotá, Caza de Libros-Pijao Editores, 2008. 76 P.

Un lector silvestre que recorra las páginas de la novela corta: El visitante puede encontrarse con una historia del montón. Una de tantas, en las que se ven inmersas, a menudo, personas de cualquier pueblo del trópico colombiano.
En cambio, un lector avisado encontrará en esa misma obra un refinamiento técnico que vale la pena mostrar.
La obra sigue la tradición de novelas construidas con marco de composición, tal como lo evidencian Las mil y una noches, El Decamerón y, en el caso colombiano, La vorágine, de José Eustasio Rivera. El marco de composición: “Se construye a la manera de un formato previo e independiente, que antecede y da paso a la historia central, y luego lo cierra. Ese formato introductorio que luego cierra al final, se parece al marco de un cuadro de pintura, porque desde afuera rodea la historia central”. (Isaías Peña, El universo de la creación narrativa). 
En …

¿SIEMPRE SUENA QUEEN?

Bohemian rhapsody, un día cualquiera de Santiago y Nicolás

Vanessa Marulanda Cardona
I’m just a poor boy, I need no shympathy, because I’m easy come, easy go…[1]dice uno de los fragmentos de Bohemian rhapsody, la canción de Queen, que podría ser una descripción, entre muchas otras, de los protagonistas de la novela de Carlos Pardo Viña que lleva el mismo nombre que la confesión criminal escrita por Freddy Mercury en 1975.
Carlos Pardo Viña nace en 1947, un año después que Mercury, de allí que Queen, en un crecimiento paralelo, sea la banda sonora de su elección en su segunda novela y posiblemente de su juventud, pero es solo especulación, lo que sí se puede afirmar es que nació en Líbano, Tolima y que lleva sobre sí un cúmulo generacional de letras, libros y amor por la literatura. Escritor, dice. Periodista, dice, y luego una retahíla de nombres y libros y revistas e historias… (2015: 21)
Por su parte, la novela publicada en 2015 por Pijao Editores y Caza de libros y que recibe este año…

Bavaria (Cerveza Poker) lanza un comercial contra la lectura

Cerveza Poker difundió un comercial desafortunado con el que Cervecería Bavaria se convierte en el patrocinador oficial de la estupidez en Colombia:  “No regale un libro, regale cerveza". El video fue retirado de Youtube ante la reacción de las revistas literarias, la red de editores independientes, la Cámara Colombiana del Libro y los usuarios de Redes Sociales que señalaron la incongruencia de separa la lectura del bienestar y promover una bebida alcohólica en desmedro de leer. El video, rescatado por el grupo de análisis de la Universidad de los Andes 070 puede ser un punto de partida para rastrear por qué Colombia sigue sumida en el analfabetismo funcional. Lo realizó la empresa de publicidad DDB.

POKER - LIBRO from periodismoCEPER on Vimeo.

Novela histórica a ritmo de acordeón

                                                                           (Óscar Perdomo G)
Jaime Andrés Rivera Murillo

La canción de Rafael Escalona, famosa por la interpretación de Carlos Vives en la década de los noventa, reza: “Allá en la Guajira arriba, donde nace el contrabando, el Almirante Padilla llegó a Puerto López y lo dejó arruinado”. Escalona se refiere a la fragata de la Armada Nacional, que en los años cincuenta se convirtió en el terror de los contrabandistas en el Caribe colombiano, y que además participó en la infame Guerra de Corea. Esta anécdota que surge de la letra de la canción, da material al escritor colombiano Óscar Perdomo Gamboa (Ibagué, 1974) para componer una ambiciosa novela, que juega a tres bandas, cual si fuera un brillante jugador de billar. Pero vamos por partes.
Perdomo divide la novela en tres historias, bastante diferenciables entre sí. La primera es el ascenso y posterior caída en desgracia del prócer José Prudencio Padilla López, quien se conve…