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Harold Alvarado Tenorio sobre Revista Arquitrave


Víctor Bravo entrevista brevemente a Harold Alvarado Tenorio en El Nacional de Venezuela. El poeta y director de la Revista Arquitrave habla de sus autores favoritos, de las traducciones que ha hecho, de la importancia de Borges y de cómo ha logrado mantener a flote una revista de poesía [antaño en papel y ahora digital]:

-La crítica ha señalado que tu poesía es deudora de Borges, Kavafis y la poesía oriental, la china en particular....
-La poesía de Borges ha sido para mí uno de los más grandes desafíos de mi existencia, me ha anonadado, me ha humillado, me ha hecho rabiar hasta lo indecible y me ha derrotado para siempre. Borges es inimitable. Yo incluso intenté copiarle varias veces y no pude alcanzar el modelo. Pero debe notarse en mis versos su voz, su tono y quizás también sus pensamientos e ironías. Me alegra eso, me felicito de haber al menos oído su voz. Respecto a Kavafis, he oído su voz: he traducido poemas prestigiosos de Kavafis, en especial a los eróticos que son los que más me han gustado. China y España De los poetas chinos que he leído, traducido e intentado imitar la precisión, el detalle, no el color local ni los sentimientos, y he traducido, con ayuda de expertos chinos. He publicado muchos poemas chinos "anónimos" que son míos, inventados por mí, y han sido recibidas como bellas piezas milenarias... Lo cual me hace feliz, yo poeta chino, yo poeta griego, yo, Borges.... Luego, si queremos ser ciertos, habrá que decir que mi poesía también es deudora y en qué parte, de algunos de los poetas de la Generación española de los años cincuenta, en especial, creo, de Gil de Biedma, Caballero Bonald, Angel Gonzales y Brines... Este panorama es devastador si pensamos en lo pobre que es mi poesía... indigna de tales maestros. De Mito a Arquitrave
-Ahora que mencionas a Gil de Biedma, dinos cuál es tu experiencia con esa revista que editas hace más de una década, en honor, precisamente del catalán y aristócrata gerente de una tabacalera en Filipinas...
-Bueno, habría que remontar algunos años del siglo pasado para explicar por qué decidí hacer esa revista, aun cuando en Colombia todo el mundo quería, al menos en el siglo pasado, hacer una, o tener una... A mediados del siglo pasado, precisamente cuando muchos países y Colombia tenían una dictadura, tan cínica y corrupta como la del corpulento Pérez Jimenez aquí en Venezuela, Jorge Gaitán Durán decidió invertir su dinero haciendo una revista, Mito, donde publicó a los más importantes miembros de su generación, una generación que se conoce como decapitada, porque no pudieron llegar al poder y si llegaron fue para deponer las armas o decapitarse políticamente, como sucedió con Pedro Gómez Valderrama y Álvaro Mutis, por mencionar dos casos apenas, uno al servicio del imperialismo y otro de las multinacionales y ambos peones de brega de la oligarquía que representó Alberto Lleras Camargo... La revista Mito desapareció en junio de 1962 luego haber publicado 42 números desde 1955, y luego de haber revolucionado el mundo cultural colombiano. Revistas que se mencionen como memorables quizás haya sido apenas una, Acuarimántima, hecha en Medellin por Jose Manuel Arango y Elkin Restrepo, que ha sido reditada hace poco en una bella impresión, la otra, la que más ruido hizo fue Golpe de Dados, creada por el gran poeta Giovanni Quessep. Por mi parte, decidí hacer Arquitrave pensando que podía hacerse sin tener que doblar la cerviz ni trapichear con la poesía, cosa que pude hacer por varios años hasta que en estos últimos he tenido que suspender sus ediciones por el acoso económico a que me han sometido no tanto las instituciones mismas que me compraban uno que otro ejemplar, sino esa legión de enemigos que me he ganado al criticar sus actos y sus libros... En Colombia nadie perdona una opinión adversa sobre un libro, así sea absolutamente ignorado... Allí o es elogio o silencio... El delito de opinión se ha pagado cientos de veces con la vida misma.
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-¿Cuantos números has sacado?
-51 impresos y 53 digitales, porque ya no recibo apoyo económico de nadie, ni siquiera de los poetas que he publicado... El combate contra la revista es implacable... Y son los poetas oficiales colombianos, que son caterva, los primeros hostiles a su existencia. Conciencia replicante
-Tú eres una suerte de conciencia replicante; no te andas con medias tintas para referirte a la cultura y literaturas colombianas...
-Honor que me haces al equipararme con los personajes de la novela de Philip K. Dick de donde salieron las Blade Runner, esas unidades policiales que perseguían a los replicantes de Ridley Scott... Al menos soy hijo de 1968, qué duda cabe... La poesía colombiana en estos últimos sesenta años ha producido muy pocas estrellas, y sobran dedos de las manos para contarlas, digamos Jaime Jaramillo Escobar, Gustavo Álvarez Gardeazabal, Antonio Caballero Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Amílcar Osorio, Fernando Vallejo, Miguel Torres, etc. Si ya para mediados de los sesenta la literatura colombiana fue considerada por García Márquez un fraude a la nación, treinta años después, cuando teníamos premio Nobel, la cultura en general y la literatura se habían convertido en otra mercancía más de la demencia consumista que trajo consigo el narcotráfico. Que Colombia es un país atrapado por la frivolidad que ha impuesto la cultura del narcotráfico, con su ropa de diseño, los edificios de mármol de Zipaquirá, los restaurantes Andres Carne de Res con el puchero pésimo pero carísimo, donde una fingida igualdad hace que los pobres imiten más y más los gustos de los ricos patanes de hoy lo demuestra el éxito de Paulo Coelho sobre García Márquez, la cinemanía por Tenemos que hablar de Kevin, la desaparición de la revista Número, el fin de la editorial Villegas, la conversión de la librería Biblos en una crepería o la aparición de un libro sobre la poesía colombiana titulado Galería de espejos, donde el autor estudia la lírica nacional siempre y cuando esté reflejada en el dechado de sus propias falencias.

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