Ir al contenido principal

Carta abierta a William Ospina, Por Fernando Cruz Kronfly

Carta abierta del novelista Fernando Cruz Kronfly al novelista William Ospina tras la columna publicada en el diario El Espectador ("De dos males"), en la que el ensayista manifiesta públicamente su voto a favor de la extrema derecha, entre las dos derechas que disputan la presidencia de Colombia. Aquí la columna de Ospina.
Revista Corónica reproduce a continuación la carta abierta del escritor Fernando Cruz Kronfly:
 
"Cali, Junio 2, 2014
 Querido William:

Tú sabes la amistad y el afecto que nos une. Eso está claro y nada de esto se afectará. Pero, la publicidad de tu documento me obliga a hablarte en público. Entonces, debo decirte que tu decisión de preferir al Zorro sobre el Santo me ha llenado de estupor. No necesitabas explicarla de una manera tan aterradora. Lo de menos es tu voto anunciado, del que eres libre y soberano. Se trata de una decisión que, por supuesto, no comparto pero que respeto. Así es como suele decirse, con educación? Pero, lo que me llena de estupor es la fragilidad aterradora de tu argumentación, la falacia que ella encierra. Por favor, William, no argumentes de esta manera tan ligera y banal.
 Cuando era todavía casi un muchacho, y te hago esta confesión pública, voté por Turbay Ayala. A los ocho días tenía el dedo podrido, atacado de gangrena. Le agarré terror a votar. ¿Recuerdas el Estatuto de Seguridad y las Caballerizas? Pero, en la distancia del tiempo, Turbay viene a mi mente como una monjita regordeta corrompida de malas prácticas políticas clientelistas, rebosante de una cierta candidez, pero nunca alcanzó a ser la amenaza que hoy es Uribe y la extrema derecha que él lidera en llave con el Procurador. La lista de sus senadores y representantes recién elegidos infunde miedo.
 Aún así, William, puedes votar por quien quieras. Pero, por favor, no argumentes así. No necesitas armar semejante argumentación falsa para justificarte. Y, esto, William, es lo que me tiene aterrado. Y encima de aterrado, triste. Te desconozco, no eres ahora lo que has sido.
 Te he conocido argumentando en tus ensayos, que he leído con devoción. Pero lo que ahora has escrito en tema tan delicado, en términos argumentativos resulta francamente deplorable. Y es una puñalada en contra del proyecto de la “franja amarilla” que has alentado. Como algunos de tus amigos ya lo hicieron, debí leer más de tres veces tu texto publicado en El Espectador. Al principio pensé que se trataba de una impostura. Pero, no lo ha sido.
 No hay en tu lamentable argumentación, encaminada a justificarte, una sola mención a la ética de los medios en la política. Esto me deja arrasado. ¿Tú has entrado a formar  parte de ese medio país uribista para el que todo vale? ¿Has decidido cerrar los ojos para observar con aterrador desdén el tema ético?  
 Conozco tu vieja rabia contra la élite bogotana excluyente, que mira con desdén y que se cree designada por Dios para gobernar este país. Responsable de todos los males de nuestros últimos cien años, según dices. Y supones que, ante esto, la llegada del Zorro al palacio de los presidentes, significa una especie de “recambio y relevo” de esa élite. Sin embargo, te pregunto, si la clase política de la costa atlántica, que negocia con el agua de los barrios populares a cambio de votos, hace parte de la élite bogotana. O si los 40.000 niños fantasmas estudiantes de Buenaventura, fueron inventados por la élite bogotana que tanto odias, o que los que se robaron cinco veces el metro de Medellín, eran élite bogotana o los Nule o el nieto de Rojas Pinilla, etc. No, William, vas a tenerte que inventar otro argumento para justificarte. ¿Y, por qué no votas tranquilo, sin justificarte públicamente, si el voto es secreto?
 Esos odios que no puedes ocultar, y que te respeto porque son viscerales y son tuyos, son la base del argumento fracasado y falso que has construido para justificar tu decisión pública, que requería por tus características intelectuales un más convincente “tejido argumentativo”. Esto es lo que me duele: tu deplorable argumentación, en busca de una extraña originalidad. Aunque, también, en busca de una necesaria tranquilidad de conciencia.
 Me llena de estupor verte hundido en el pantano de unas razones insostenibles. Porque, si haces bien la cuenta ¿cuántos presidentes de Colombia en los últimos 100 años han salido de la élite bogotana que odias? La cuenta no te da la razón, William. Te ruego que releas tu documento y pienses seriamente en tus argumentos.  Vota por quien quieras, pero lo vas a hacer impulsado por el odio, como lo dices, y no por los argumentos. Y, en tu caso, uno esperaría que no fuese así.
 Deberías recular a tiempo, William, como ya lo hizo tu candidato el Zorro “menos malo”, que de alguna manera ya traicionó a sus votantes con lo de La Habana, antes de ser elegido en segunda vuelta, si es que lo consigue.  
Tu grandeza, William, y la amistad y el reconocimiento de tus amigos, podrían llevarte a repensar este asunto. Sería lo más noble en un intelectual humilde que atiende razones. Todavía estamos en tiempo. Pero, no para cambiar tu voto, del que eres libre y responsable, sino para ofrecernos una argumentación que te permita salir del pantano en que, sin necesidad, has caído. Que no te cubra la mierda amarilla con que este país suele sepultar a sus mejores mujeres y hombres. Escapa de la mierda amarilla, regresa a la franja amarilla. Tus amigos te esperan. "

Comentarios

  1. William sabe muy bien que los propósitos políticos de Zuluaga y Uribe no son distantes de los intereses de Santos y la "aristocracia" que ha gobernado al país en esos cien años que menciona. Lo que no pareciera diferenciar es que no es lo mismo un aristócrata que por defenderlos está dispuesto a negociar pacíficamente, y por ende a hacer concesiones, que unos peones tratando de defender los privilegios de sus amos a balazos.

    ResponderEliminar
  2. Fernando, gracias por esta misiva cargada de alma y amor. Recoges e interpretas el estupor y desubique en el que quedamos los amigos y lectores de William. Desconocía su inquina sobre la élite bogotana. Sin que tenga que cambiar su voto e inclinación política, que como bien dices no tenía que revelarnos y es respetable aunque dolorosa, confío en que William relee y piensa en tu trascendental reflexión. Gracias!

    ResponderEliminar
  3. Si bien, William puede votar por quien se le de la gana,debería tener en cuenta la responsabilidad que tiene frente a sus lectores.

    ResponderEliminar
  4. Alguna vez leí un documento de William, titulado la utilidad de la Guerra. Una crítica aguda que intuye la ganancia de un estado en Guerra. Tal vez no le entendí o, tal vez William ahora piensa diferente. Tal vez ahora sí ve alguna utilidad de ella, espero que vea una utilidad general y no un bien personal de la guerra, espero que aunque su visión sea equivocada, mane en la creencia de ser un bien común.

    ResponderEliminar
  5. Desconcertante, para decir lo menos, que quizás el hoy mejor y más esclarecido escritor vivo que tiene Colombia se haya descachado de tal manera. Pero todo es posible en esta "dimensión desconocida".

    Es que no es fácil vivir de hacerle el juego a la mafia de la gran industria editorial (una más entre las tantas mafias que conforman nuestra fementida democracia o mafiocracia: círculos de poder económico y político heredado entre sí por sus amigotes, familias, copartidarios y compinches) que suele legitimarse o ganar aprobación e ingresos de para arriba en coyunda con las Academias y los Mass Media y sus cánones y escolásticas, convirtiendo a los verdaderos creadores en auténticos idiotas útiles, atracciones de feria, aprendices mercenarios y amanuenses de ocasión para el lucro delegado o ajeno.

    Por eso mismo, tampoco es comprensible pasársela más de media vida durmiendo con el enemigo y justo allá "en la barriga del monstruo", donde los protocolos de la hipocresía y el qué dirán de las apariencias ha sido el día a día para que los mismos con las mismas, de generación en degeneración, lleven no 100 sino 200 años saqueando este país y aún no se lo acaben de robar por completo. ¡Y cómo será de rica Colombia que hasta quienes se la roban dicen que “pobrecita tanta gente pobre, carajo”! En fin.

    Ojalá esta oportuna y comedida reconvención del escritor y profesor Cruz Kronfly le haga caer en la cuenta a William Ospina que con la inquina y la sed de sangre de la fuerza bruta encarnada en capataces o mayordomos no se juega.

    Anónimo Enésimo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. WILLIAM... Q PENA COMPLETAMENTE DESCONTEXTUALIZADO...ESO DIZQUE ES INTELECTUAL... MADRE MIA EN LO QUE ESTAMOS

      Eliminar
    2. Es una vergüenza la supuesta "Carta pública", porque señala a William Ospina por sus odios, que son legítimos para cualquiera y le imputa una débil argumentación y la carta de marras, tiene una argumentación aún mas débil que el artículo de Ospina. Y termina envuelto en el estiércol "exquisito" de los supuestos intelectuales progresistas, puros y justicieros. Aquellos que critica a Uribe pero justifican el narcotráfico de las FARC, los crímenes de la FARC y del ELN, los que se suponen poseedores de le verdad y sin embargo, estan plantados en el sectarismo, el historicismo y todos los ismos, es decir, en el abismo que tiene en jaque al país desde hace 60 años.

      Eliminar
  6. William, tu puedes ejercer el derecho de votar por quien tu quieras porque eso es la democracia, pero solo recuerda en ese momento que aquel grupo aún no ha rendido cuentas por los 4.212, falsos positivos del anterior gobierno; como mirar a la cara a aquellas madres que perdieron sus hijos en aquel genocidio demencial, como explicar a tantas esposas viudas que nosotros apoyamos a aquellos que comandaban las fuerzas militares responsables de estos hechos, a madres que perdieron sus hijos, a hijos que perdieron sus padres, como mirar a la cara a chicas que tal vez algún día soñaban con vivir al lado del hombre que amaban pero que el mismo estado se los arrebato, como explicarles que esos gobiernos absolutistas al final siempre nos hacen perder la poca esperanza que nos queda. Solo piensalo William.

    ResponderEliminar
  7. A William Ospina, René Higuita y Pambeléhay que pasarles todos sus desenfoques y hacerse el loco con ellos.

    ResponderEliminar
  8. Fernando y lectores de su Blog. Quiero compartirles una entrevista que realicé a William Ospina en marzo pasado pero que hasta hoy publico. Pensamientos y palabras plenos de posibilidades y horizontes. Habitados por el alma misma del poeta hecho humanidad. La encuentran en el siguiente link: http://somossentipensantes.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  9. Mmm William me acabas de dar tred bofetadas. . Yo que creía en ti y en tu proyecto de la Franja Amarilla

    ResponderEliminar
  10. ¿Y donde está la franja amarilla?

    ResponderEliminar
  11. Leyendo ... leyendo... y leyendo los comentarios de todos Uds, mas reafirmo por quién votar aunque realmente voto por el menos peor, porque toda esta mermelada de la democracia y de lo sangrones que han resultado nuestros mandatarios que como decía novelista Fernando Cruz se le gangreno el dedo, pero a mi se me esta gangrenando hasta el alma por votar y botar por ejercer nuestro derecho a un mejor vivir para los que están, para los estamos y por los que vienen, ese gran Monstruo "Uribe" que por desgracia y mía culpa vote por él, cometer nuevamente ese error... digo horror jamás, es que no se necesita tener tres dedos de frente para darse cuenta de la clase de bandido que es, que esta moviendo la gran maquinaria sucia para que el Zorro suba, ni tampoco necesito ser Politóloga, Socióloga, ni Economista, ni cosa parecida... simplemente soy una mujer que trabajo independiente que alguna vez quise ser Psicóloga y me dedique en pleno a deleitar paladares y la hermosa labor de mamá que justamente mis hijos que ya son adultos y profesionales les toque a futuro este presente que aún podemos de alguna manera poner en conciencia a la gente culta y a la que no también, al profesional y al que no, a que elija, no vayan a botar su voto por favor y Ud. Sr. William Ospina si tiene un dedo mas en su frente relea su escrito aún esta a tiempo ... Amén.

    ResponderEliminar
  12. Sr. Fernando volvimos a la època de la inquisiciòn? donde los tribunales juzgaban y castigaban a las personas por pensar y actuar diferente?. Quienes somos para juzgar? unos simples seres humanos cambiantes no estàticos, afortunadamente libres en èste paìs para decidir por lo que creemos o pensamos. Santos dijo sòlo los imbèciles no cambian èl y Petro son la mejor muestra, entonces por que? tanto alboroto. Dejo constancia no tengo filiaciòn con ningùn grupo polìtico pero detesto que coloquen a las personas en la picota pùblica como si fueran criminales, que derecho tenemos?.

    ResponderEliminar
  13. Si bien es cierto que la producción literaria y periodística del maestro William Ospina ha marcado un ítem trascendental para la cultura de nuestro país; en este caso es indispensable presentar mi oposición a su postura política y a su discurso ideológico enfatizado en defender los supuestos postulados benefactores de la derecha colombiana. Zuluaga y Uribe no son candidatos de la paz ni de la democracia, son representantes de una oligarquía arolladora y centrada en principios neoliberales.

    ResponderEliminar
  14. Solo quiero agregar a lo ya dicho, que el texto fe W Ospina. No deja de reflejar cierta ingenuidad, ya que si bien gana Zuluaga, esa clase elitista no dejara de tener su cuota de poder, el que hará efectivo a fue conveniencia. Esperara, además su turno para retomar el poder, y en estos años preparará la maquinaria que se lo garantice Esto indica que debemos seguir consolidando la nueva izquierda para que el país tenga una oportunidad diferente. Y esto implica no dejar acentar la derecha, que de llegar al poder buscara eliminar los promotores de la izquierda, bajo el discurso de paz sin impunidad ni tregua al terrorismo, y aquieta los muertos pueden ser muchos y esto eso un general ético evitarlo.

    ResponderEliminar
  15. Lo que les puedo decir como venezolana es que deberian tener mucho miedo porque si dejan que las FARC tenga estatus de beligerancia les puede pasar como a nosostros, que los delincuentes tomen el poder en Colombia y reformen todas las leyes de modo que se puedan quedar gobernandopara siempre. El que visita venezuela puede ver com o esta destruida. Mas del 50% de la poblacion es buhonera. Ustedes son inocentes como lo fuimos nosotros cuando votamos por Chavez. Como queriamos salir de los gob. anteriores nos cegamos y nunca vimos que podia venir algo incluso peor!!! Yo si fuera colombiana no votaria por Santos ni loca porque se que lo que les viene va a ser candela. Santos va a permitir que las FARC quede impune y va a dejar que se puedan postular a elecciones y ya veran que con su discurso de inclusion enganan a la mayoria. uando toman el poder no lo sueltan mas nunca porque ademas el narcotrafico pasa a ser parte del gobierno.... me da lastima con ustedes porque ni se imaginan que va a pasar si las FARC toma el poder. Nosotros dejamos que Chavez y ahora Maduro lo tomara y los narcos y criminales son los que tienen los altos cargos..... Suerte...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. William, has dado en el clavo en cuanto los LECHUGUINOS son los autores intelectuales de esta podredumbre.

      Eliminar
  16. los invito a ver el documental INPUNITY
    http://www.youtube.com/watch?v=nYNryHyeF7M

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

RevistaCorónica se reserva el buen gusto de retirar del foro los mensajes que sean ofensivos

RECOMENDADO

CINCO POEMAS DEL MAGDALENA

Por: Angélica Hoyos Guzmán
Es una tarea de canonistas escoger sólo cinco, sobre todo interpretando una definición de algo que aún se escapa de los más eruditos y sofisticados pensamientos ¿Qué es poesía? Me han pedido seleccionar cinco poemas del Magdalena colombiano y más allá de la filiación de esta tierra, me preocupa dejar por fuera algo o mucho dentro de mis preferencias. Por eso me remitiré al más común de todos los filtros, el de la publicación, o el más cercano que tengo, el de los libros que me han regalado y que son de poetas nacidos o adoptados por el Magdalena. Dejaré por fuera las fotos de Leo Matiz, aunque me parecen poesía pura; también se irá de este apartado “La piragua” que me lleva lugares de mi infancia y los más recónditos paisajes. Tendré que nombrar en lo que dejo a los decimeros del Departamento del Magdalena, quienes aún hoy cantan sus historias de la rivera. Es un acto de total injusticia escoger cinco poemas.
Pero aquí voy a poner orden a mis afectos, a veces…

Correspondencia abierta (V)

Señor Lem:
Usted es un tipo inteligente: en su autobiografía escribió que su coeficiente intelectual es de 180. A los 15 años, en 1937, usted era uno de los jóvenes más brillantes de toda Polonia, pero no necesitaba ser un genio para saber que ninguna distinción le serviría a un descendiente de judíos en los albores de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, la inteligencia solo servía para burlar la muerte.
Tengo entendido que evadió a los nazis con papeles falsos, aunque varios de sus familiares fueron asesinados. De la remembranza de aquellos días surgieron novelas como Memorias encontradas en una bañera (1961), cuyo título evoca recuerdos hundidos en las lagunas de la mente. Sin embargo, se trata de una novela de ciencia ficción. Casi todas sus obras exploran el futuro.
El primer libro suyo que leí fue Golem XIV (1981), en diciembre de 2013, gracias a una persona que nunca supo el tremendo favor que me hizo. Golem XIV, esa supercomputadora que usted describe, me pareció fascinante…

Correspondencia abierta (III)

Querido Julio,
no sabría decirte si Silvio es tu mejor cuento, aunque lo menciones con tanto entusiasmo en tu diario. Debo admitir que me pone a pensar. Te veo en su soledad, me veo a mí, a los dos, hurgando entre aquel rosedal para entender la vida. Pues “no podía ser esa cosa que se nos imponía y que uno asumía como un arriendo, sin protestar”.
A mí, por ejemplo, me gustan más tus cuentos de borrachos, de pobres diablos. Quizá porque soy uno de esos y, cuando te leo, siento que me estás escribiendo. Si creyera en un dios, seguro sería como tú, Julio: con tus cigarrillos, con tus dos pozos a punto de desbordarse por tu cara, con tu cuerpo como una calavera, con la piel forrándote los huesos igual que un caucho quemado por el sol.
Las botellas y los hombres, Los gallinazos sin plumas. ¡Qué cuentos! También el Embarcadero, por supuesto, que describes como lleno de una aplastante tristeza. Yo escribí uno de borrachos donde tú apareces. ¡Qué gusto sentí al sentarte frente a la vieja mesa …

Cinco características del buen cuento

Javier Zamudio*

Teoría del Iceberg
Un buen cuento es inagotable. Muestra un instante de la vida que no podemos atrapar con una mirada. Se necesitan múltiples observaciones y con cada par de ojos adquiere un sentido distinto. Puede ser simple: estar dotado de un solo personaje, una sola situación, pocos elementos. No por tener más personajes, tendrá más hondura. Tampoco por retratar muchas situaciones. En un buen cuento la hondura no está relacionada con un número, es una característica que escapa a lo cuantificable. Depende de los personajes, de las situaciones y de esta combinación macabra con lo incierto. Para conseguir estar a la altura de esta característica, el cuento debe ser un iceberg con una superficie escarpada, peligrosa.
Tomar riesgos
El orden superestructural no rige en un buen cuento. Lo que no significa que lo desconozca. Puede comenzar con un nudo y ser una enorme trenza cuyo desenlace es una pregunta larga que deja despierto al lector. Si el cuento ha conducido al lector …

Historias clínicas, unos poemas

Poemas del libro de Octavio Escobar
Octavio, 58 años Hace quince días un dolor en el pecho cerró sus ojos. Todo se hizo precario, sudoroso. Lo sostuvieron los pinchazos, la inflexibilidad de la camilla, el oxígeno en cuya existencia ya no cree, la voz y las manos que conoce.
Los últimos años han reñido por novios, horas de llegada y salida, cigarrillos de mútiples especias; por una caja de anticonceptivas que según ella compró para cuadrar el ciclo, por semestres perdidos o apenas ganados. Han arruinado fiestas, aniversarios, paseos, y cavidad por cavidad han dividido el miocardio materno.
No volvieron a fútbol ni a buscar algodón de azúcar los domingos, ni a ver juntos películas de terror, ni a amar, en lamentable sostenido, con Nino Bravo y Sandro de América.
Sin embargo allí están sus manos, la voz aniñada diciendo que lo quiere, y los pulmones maman de la mascarilla con el desespero de un recién nacido, y vencen la terquedad de las costillas.
Amanda, 30 años
La médica le recuerda que es la tercera vez que…

El registro clínico de Octavio Escobar

Yeni Zulena Millán

Escobar Giraldo, Octavio. Historias clínicas.
¿Cómo podría describirse un hospital? Quizá como un exceso de luz; una luz blanca y filosa, un ojo sin párpado que trocea y clasifica capa por capa a todo el que se ve obligado a entrar allí. Si lo que nos empuja a sus entrañas es encontrar el alivio, no pocas veces termina descubriéndonos dolores peores; llagas solapadas en el paliativo de no hallarnos a solas, de encontrar algo –una tarea, una discusión, un affaire – que nos impida bajar la cremallera y ver el cadáver que nos aguarda pacientemente.

Con  Historias clínicas  Octavio Escobar despoja a aquel no lugar de su niebla aséptica y su inmunidad olorosa a cloroformo; revierte el proceso de pacientes y diagnósticos, cuya presencia se reduce a la simulación cartácea, y cede la voz a los humanos frágiles, los salva de la despersonalización de los formularios, los uniformes, los diálogos neutros en los que cada quien sabe que el otro está pensando sólo en su propio tiemp…

Correspondencia abierta

Incomparable Carmelina
Cierro los ojos con fuerza y aparecen las flores árticas que producen sus versos. Se hace la noche y me introduzco en esa habitación con pez y lámpara; como un fantasma en víspera de una próxima vida, trato de descifrar esos susurros, de ver la adolescencia de esos rostros que atestiguaron la conversión de sus ojos en un salar interrogante.
Tanto tiempo ocupado y tan poco disponible para preguntarse. Sábato lo vio venir; una inminencia de máquinas desoladas, de vidas comprimidas y opacas, de ceguedad ante el otro: la enfermedad de hoy es la soledad de embarcadero, la de la risa desgonzada. Distinta usted, porque lo sabía: verse a sí misma era permitir que alguien más no desapareciera; sin importar si el día fuera fabricado entre gritos, sólo importaría estar vivo, cumplir con ese acto vital de júbilo y lamento.
Resistir, resistir… especie de maná imperativo ¿Dónde hallar combustible para reconfortar el espíritu, para revivir esas almas otrora ardientes? Atizar el r…

El visitante, de Andrés Elías Flórez Brum

John Jairo Zuluaga*
Andrés Elías Flórez Brum, El visitante, Bogotá, Caza de Libros-Pijao Editores, 2008. 76 P.

Un lector silvestre que recorra las páginas de la novela corta: El visitante puede encontrarse con una historia del montón. Una de tantas, en las que se ven inmersas, a menudo, personas de cualquier pueblo del trópico colombiano.
En cambio, un lector avisado encontrará en esa misma obra un refinamiento técnico que vale la pena mostrar.
La obra sigue la tradición de novelas construidas con marco de composición, tal como lo evidencian Las mil y una noches, El Decamerón y, en el caso colombiano, La vorágine, de José Eustasio Rivera. El marco de composición: “Se construye a la manera de un formato previo e independiente, que antecede y da paso a la historia central, y luego lo cierra. Ese formato introductorio que luego cierra al final, se parece al marco de un cuadro de pintura, porque desde afuera rodea la historia central”. (Isaías Peña, El universo de la creación narrativa). 
En …

Correspondencia abierta (II)

Carta para Don Fernando, poeta desconocido en la ciudad.
Escribir con temor, avanzar con las letras mientras a la memoria llegan los versos que usted, Don Fernando Arbeláez Garcés escribió, tal vez, para que alguien como yo, un hombre de provincia, viera la luz del mundo. Temblar al escribir para usted, porque sus poemas son las voces que el viento trajo hasta aquí para llenar los días de Humo y preguntas y no poder detenerme al escribir que su muerte se borra de las páginas de los diarios locales y en la memoria de los hombres de su ciudad (de neblina y ceniza) su nombre es ajeno. Quiero escribir esta carta para arrebatarlo del olvido, como una acción de gracias para usted al que me ata una amistad benévola y tirana, escribir como un acto de reivindicación para su fantasma que se quedó a vivir en mi biblioteca y se empeña en repetir que en el fondo de estacalle encontraré unas manos. Es agosto, bajo la fría luz de Manizales su poesía me habita, y el aprendiz que soy lee las señales que …

Correspondencia abierta (IV)

Querida Ágatha, pude haber enviado esta carta antes de tu muerte. Previo a aquel triste inicio de 1976, ya había bebido, a tragos cada vez más cortos, apremiado por dilucidar tus tramas de tenues pistas sembradas en cada párrafo y  por saber quién o quiénes fueron los asesinos, las adictivas pócimas de tus relatos policiacos; no obstante, salvo algún anónimo de retorcida caligrafía, dirigido a Patricia T., sección femenina en el colegio del barrio, iniciando el bachillerato, excepto una que otra tarea escolar redactada con desgano, y lacónicas postales cruzadas con mi primo Edilberto, becado en una universidad gringa, no había escrito entonces una línea.
Bueno, querrás enterarte del motivo de mi mensaje, más de cuarenta años después del inicio de tu sueño eterno. Bien, hace poco recibí en el buzón (hoy día ya no consiste en la romántica urna con cerradura y pedestal donde coincidían facturas, avisos comerciales, o mensajes de enamorados, ni está en el exterior de las viviendas, sino…