Primer Plano Literatura, Memoria y Paz La literatura como relato de la historia ausente del país ha sido uno de los lenguajes artísticos en los que el conflicto armado Colombiano ha permanecido vigente; sus posibilidades narrativas han acogido los múltiples vacíos de una nación que aún espera por reconocerse. Estas posibilidades serán el punto de partida Primer Plano literatura, memoria y paz, tercer encuentro del ciclo de diálogos sobre arte, memoria y paz del Museo Nacional de la Memoria. El diálogo fue moderado por Santiago Rivas y contó con la participación de Daniel Ferreira, autor de “La Rebelión de los Oficios Inútiles”; Marta Orrantia autora de “Mañana no te presentes”, Wilson Chavarro, coordinador del proyecto Narrativas visibles, iniciativa de memoria histórica Andes. El evento es organizado por el Museo Nacional de la Memoria proyecto del Centro Nacional de Memoria Histórica con el apoyo del Centro de Memoria Paz y Reconciliación, Penguin Random House, Cámara Colombiana del Libro y la Librería Casa Tomada
Édison Marulanda Peña * Hubo un tiempo en el que infinidad de hombres compraban boletos para soñar que en sus brazos se estremecían beldades como Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Sofía Loren y, más cercanas a mi generación, Nastassja Kinski o Mónica Bellucci. Realmente uno se queda corto al decir “para soñar”, porque algunos apelaban a la manogamia para menguar la ansiedad. En este campo prevalecía la doxa (opinión, a la que fustiga Platón) sobre la episteme (conocimiento fundado), que presume de poseer la crítica especializada. También hubo un tiempo en este país de la desmesura, en que la doxa definía a los lectores que compraban un diario o revista para solazarse con la escritura de un columnista por su particular enfoque de los temas; la diatriba infaltable cuando la línea política a seguir la dictaba la prensa más que el directorio del partido; la denuncia documentada que se convertía en detonante del nuevo escándalo, o la premeditada frivolidad d...

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