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Fito Páez está de vuelta


El año pasado (2013) el cantante y compositor rosarino ofreció a su público un álbum titulado: Yo te amo¸ producción que dejó a sus fans una vez más, con las ganas de encontrarse un Fito como el de los años ochenta, el joven revolucionario que con su música abrió caminos a una generación que vivió épocas de dictaduras, de desorden social por las nuevas modas y la muerte de hipismo. Eran otros tiempos, tal vez Fito tenía otra energía, otra forma de ver la música, otra sensibilidad para disfrutar el rock. Este álbum (2013) fue más electrónico, más romántico, una faceta de pop puro en donde dejó salir su buen momento sentimental y emocional.     

Los fans lo criticaron y los expertos en la música igual, era otra cara de Fito, era un cambio el cual ninguno de los amantes del rock argentino estaba preparado para recibir, fue como un baldado de agua fría. Aunque el disco no fue lo que se esperaba, el rosarino lanzó un libro en el cual buscaba mostrar otras facetas en las cuales se fue cultivando a través del tiempo. Aunque específicamente no sé el resultado de este libro, al parecer fue un alivio a ese disco del año 2013. 

Este año, una vez más Fito Páez se lanza al ruedo con un nuevo álbum, un disco con un matiz diferente, con una retrospección de su época juvenil, con rabia y deshago cantó cada uno de los once temas los cuales componen Rock and rock revolución. Es un disco diferente es algo que volvió a ilusionar a los fans y dejó con la boca cerrada a más de un crítico. Es más, suscitó otro tipo de críticas que giran en otro entorno al disco como tal. En palabras del rosarino: “Es un vínculo que tengo con Charly, él me devolvió la identidad”, este disco es un homenaje a quien él considera la luz que ha guiado su vida musical, de hecho, es un agradecimiento a quien lo introdujo a este mundo.


El disco está desde el principio adornado con la atmosfera de uno de los padres del rock en español: Charly García, es muy evidente entre los acordes de los pianos, guitarras y bajo, la esencia de discos como: Piano bar, rock and roll yo o Modern clics. Distorsiones y riff que invitan a un viaje único por los años setenta u ochenta, es una rueda mágica en la cual Fito se volvió a montar para entender su esencia, para encontrar lo que lo identificaba a él desde las primeras canciones que ofreció al público, es un volver así, es poner de nuevo al rock como punto de partida y punto final.

Aunque en sí, el disco no es otro Amor después del amor (porque ya no lo habrá), esta nueva producción es lo que llamaría Imanol Subiela Salvo en su columna sobre el disco de Fito: “Es un despecho ideológico” y no amoroso como aseguran muchos medios de comunicación. Pues después que el rosarino terminó su relación con la periodista Julia Mengolini, colocó sus manos en el piano y creó este desgarrador disco.

Por un lado está la composición y la creación del disco como uno de los grandes de Fito, pero también está ese dilema que esta producción es un despecho por la ruptura de su relación con la periodista. Aunque Fito no afirma esta teoría, de hecho, no se hace referencia a ella, dice que “García fue apareciendo en momentos de crisis, momento para contar, para ir al grano”. Tal vez, quien sí haya incrementado este comentario, fue la misma Julia quien lanzó varios Twist sobre el disco de su ex pareja.




Fueron más los comentarios de algunos periodistas y amigos de la ex pareja los que abrieron la discusión sobre el despecho de Fito, su “dedicación” del primer tema del disco a Julia y otras consideraciones que solo buscan llamar la atención sobre el fracaso de la relación, desviando toda la atención a la obra de arte que creo el rosarino.

Hay canciones que tienen una rabia desbastadora y otras, que tienen una sutileza pero que siempre tienen en común: la verdad, esa que era necesario decir. Por eso Fito comenta: “porque en los individuos siempre hay algo de revolución, el rock significa entrar en una revolución, porque creo que la verdadera revolución empieza por uno mismo, es ahí donde está la vida” 

Esta situación me lleva a recordar y a traer a colación un disco del rosarino llamado: Ciudad de pobres corazones, el cual fue una producción hecha con odio y dolor, con rabia y elegancia, con “desorden” emocional por las cosas que él y su familia habían vivido, el disco que nunca quiso escribir… Al parecer, un sentimiento igual ha inundado esta nueva producción, rock and roll revolución se realizó con rabia y elegancia, con amor, pues es el único lugar para respirar.

El espíritu Say no mor de Charly ronda por cada canción, el amor está plantado en estas y como dice Fito: “lo más importante no está dicho, está en el silencio”. Bienvenidos a una revolución del rock del quien es uno de los sobrevivientes de la era dorada de este género. “El rock and roll tiene la sagacidad y la energía de sobrevivir, sangrar y amar”.

Portada del disco




***

El jueves 13 de noviembre Fito hará su presentación en Bogotá de la gira: Rock and roll revolución. En el centro de eventos Royar Center. 



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