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El visitante, de Andrés Elías Flórez Brum








John Jairo Zuluaga*

Andrés Elías Flórez Brum, El visitante, Bogotá, Caza de Libros-Pijao Editores, 2008. 76 P.


Un lector silvestre que recorra las páginas de la novela corta: El visitante puede encontrarse con una historia del montón. Una de tantas, en las que se ven inmersas, a menudo, personas de cualquier pueblo del trópico colombiano.

En cambio, un lector avisado encontrará en esa misma obra un refinamiento técnico que vale la pena mostrar.

La obra sigue la tradición de novelas construidas con marco de composición, tal como lo evidencian Las mil y una noches, El Decamerón y, en el caso colombiano, La vorágine, de José Eustasio Rivera. El marco de composición: “Se construye a la manera de un formato previo e independiente, que antecede y da paso a la historia central, y luego lo cierra. Ese formato introductorio que luego cierra al final, se parece al marco de un cuadro de pintura, porque desde afuera rodea la historia central”. (Isaías Peña, El universo de la creación narrativa). 

En la novela El visitante, un licenciado en literatura, le cuenta su vida y su tragedia a un escritor para que la convierta en obra literaria. Con sorpresa encuentra la novela en venta sobre un andén y la compra. En un bar la lee, mientras se revela la historia al lector.

La historia gira alrededor de un joven que lo sostiene su mamá y no asume grandes responsabilidades fuera de leer, ir al bar, a las residencias con su novia y acosar sexualmente a la empleada del servicio doméstico. Se presenta un embarazo de por medio; la muchacha es despedida y un hijo bastardo es comidilla en el vecindario.

La madre del joven se compadece del nieto y lo trae a vivir a su casa, después de que fallece su esposo. Entre hijo y padre se establece una relación de ausencia, y durante algún tiempo, de hostilidad. Pero cuando el hijo crece conservan relaciones de camaradería, tratando de recobrar el tiempo perdido: juegan ajedrez, van al cine, al mar, al bar y más grandecito lo llevó donde las putas.

Cuando las relaciones se consolidan viene la desgracia y el desenlace desgarra la vida del protagonista principal.        
En la historia los espacios de la obra son lúgubres, en consonancia con la simpleza y anonimato de personajes de pueblos olvidados de la región Caribe colombiana. Una residencia con el timbre dañado, sin la placa del domicilio y un sirviente marica con nalgas de espuma. Un pueblo sin luz y agua durante dos meses o, un niño que nace en una casa de cinc con paredes de bahareque.

Asistimos a una historia realista, de personajes planos, con diálogos contundentes y oraciones cortas que agilizan la lectura y la tornan agradable, a la manera de El extranjero, de Albert Camus, citado en la obra junto con otros autores, en un claro juego de intertextualidad.

La otra historia, ya aludida, corresponde a la del marco de composición. Muestra al personaje que lee la novela sobre su vida en el bar, mientras espera al escritor de su historia. Lee, con su vida desgarrada de por medio, con la esperanza de que el amanuense, al menos le diera un consuelo y que al final de la obra, variara la tragedia que él contó.

Mientras lee juega a crítico literario, y el personaje, que a veces se da ínfulas de autor, analiza la estructura del libro y recurre a la metatextualidad, técnica que consiste en establecer una distancia crítica con su propio texto. 

Analiza el título, el arranque de la historia (“La primera frase la estimé acertada”), el desarrollo de la acción, la intriga y la culminación de la trama. Permanece a la expectativa del desenlace, en medio de un cenicero rebosado de colillas, la mesa llena de cervezas y los nervios arruinados.


Terminó de leer el libro y no encontró el final esperado. Enfurecido espera, con un revolver, a que el escritor cumpla su cita pactada en el bar. Esta segunda historia tiene un final abierto porque no se sabe si el escritor comparece ante la muerte.

*Narrador colombiano.

Comentarios

  1. REALMENTE ME ENCANTO LEERLA HACE YA VARIOS AÑOS...PERO MAS AUN,EL HECHO QUE SE ATINE TAN FACILMENTE A EXPRESAR EL TONO Y EL COLOR DE EL VISITANTE...PRECIOSO ESTILO EL DE EL MESTRO ANDRES ELIAS FLORES BRUM...COMO DICE LA NOTA...CON TODA LA BELLEZA Y LO INTENSO DE Las mil y una noches, El Decamerón , La vorágine Y MI FAVORITO...ALBERT CAMUS...GRANDE ANDRES ELIAS!!!!(cabe decir que tambien es un increible ser humano...)

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