Un cuentista que me gusta mucho es el británico Roald Dahl; conocido por su obra para niños, especialmente por Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate y los Gremlins, sus cuentos para adultos son, a mi juicio, mucho mejores. La historia de este escritor parece una historia de ficción: un poco difícil de creer; pero es bien sabido que los escritores solemos contar nuestra propia historia haciendo grandes omisiones y empleando hábiles trucos dirigidos a hacer de ella algo que no puede ser calificado de falso, pues no mentimos, pero tampoco puede ser creído del todo porque suena fantasioso, muy literario para ser cierto. Así pasa con la vida de Roald Dahl, sospecho ciertas exageraciones encantadoras, pero creo que dice la verdad. Él es una prueba de que hay gente que nace sabiendo contar historias y otra que no, pero sobre todo de que las escuelas son altamente perjudiciales para la gente con talento porque pasa con demasiada frecuencia que los maestros la odian....
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