Ir al contenido principal

Nuevos escritores jóvenes de Estados Unidos



En España, ese país malacostumbrado a las quinielas y los hipódromos literarios, una de las preguntas anticipatorias que acompañan las retrée literaria (ediciones de fin de año)son las promesas de la literatura en prácticamente todo el mundo. En el umbral que separa al primer mundo del tercero (ojo de aguja por donde cabe un camello y un país), Luna Miguel, muy cercana a la plataforma digital de Random House, hace su apuesta literaria sobre quiénes serán los escritores norteamericanos que van a dar de qué hablar y ojalá mucho por vender en los próximos años (la mayoría en el catálogo Mondadori, claro). En el primer lugar está Blake Bluter, bloguero. De los siguientes puestos hay que destacar que hay más poetas y ensayistas que novelistas, cuatro mujeres, un vegetariano radical, y autores jóvenes de entre 30 y 22 años aficionados a la moda (esa glorificación de lo efímero en las sociedades suntuarias) y a los avatares y al medio digital. ¿Se fatigó Estados Unidos de la Gran Novela Americana?
El único problema a priori que le veo a la apuesta, es el entusiasmo y la fe desmedida en una juventud para la que todo es genial, impostantísimo y de suma urgencia. Pero la vida y las obligaciones sociales son más duras y más tristes. La de la primera foto también fue joven y entusiasta.
Tres del top ten Luna Miguel en playgroundmag.net:

1. Blake Butler

Blake Butler es uno de los editores del fantástico blog HTML Giant y también escribe geniales artículos para la revista Vice. En su país es para muchos un importantísimo crítico, un importantísimo ensayista y un importantísimo novelista. Nació en 1979 y ha publicado (según dice la revista Creative Loafing de Atlanta) unas 1.739 páginas repartidas en siete libros y publicados, a su vez, en cinco años consecutivos. Una bestia, vaya, a la que la crítica ha comparado nada menos que con David Foster Wallace o incluso con William Burroughs. Este año en España la editorial Alpha Decay sacó su “Nada. Retrato De Un Insomne”, una especie de ensayo novelado delicioso que da cuenta de las grandes cualidades de Butler y de por qué se le compara con DFW. Además de sus artículos en Vice y de “Nada”, su novelita fragmentaria “Ever” también es una pasada. Mucha gente piensa que en Estados Unidos los escritores se miran el ombligo más que en ningún otro lugar, y puede que sea verdad en algunos casos, pero nunca en el de Butler. Quien lo lea, verá en su escritura un concienzudo estudio de la literatura europea y latinoamericana, lo que, al final, le da ese toque de originalidad que tanto lo diferencia de sus compañeros de generación. Eso que al leerlo nos hace pensar en lo listo que es, en lo mucho que sabe, en todo lo que, aparentemente, ha devorado y que con su pluma –finalmente– es capaz de devolvernos.


5. Ana Carrete

Ana Carrete (1985) vive en San Diego. Es extremadamente guapa, habla español –su familia vive en Tijuana–, tiene un blog muy divertido, se hace fotos con una cabeza de caballo incrustada en la suya propia, hace fotos a la extraña comida que come, estudia, trabaja, hace vídeos en los que canta con Stephen Tully Dierks, el editor de Pop Serial, y casi podríamos considerarla una especie de musa para los lectores de ese Tumblr o para muchos de los autores de su quinta. Ana Carrete nunca deja de impresionarme. Hace un tiempo leí algunas cosas que se había autoeditado y me encantaron, pero ha sido “Baby Babe” (su recién estrenado libro) lo que me confirmó que era una poeta sin igual. El sexo, la religión, la comida, la cultura de las super-stars y el recuerdo de los 90 (un rasgo generacional muy importante) son algunos de los motivos más frecuentes en su poesía. Poemas dedicados a Sasha Grey y Sor Juana Inés de la Cruz. O a Britney Spears y Frida Kahlo. O a Juan Rulfo y la Cerdita Peggie. El juego tipográfico, las ilustraciones, la narratividad y el aparente desorden hacen de “Baby Babe” un poemario finalmente ordenado, extenso, divertido... que me recuerdan a una especie de conversación larga con una amiga, a una borrachera perfecta y a un momento –ese importante momento– en el que la literatura es un juego continuo. Ana Carrete nos arrastra a El País de Nunca Jamás. Yo me dejo llevar.

6. Steve Roggenbuck

El otro día compré el poemario “Crunk Juice” autoeditado por el propio Steve Roggenbuck (1987). Él sólo cree en al autoedición. Autoedición con papel reciclado. Ecologista. Vegano. Ama a las vacas. Ama el mar. Ama viajar. En Internet tiene un programa. Él va colgando sus vídeos en los que habla de sus preocupaciones, recita poemas, lee libros, etc. Me recuerda a una especie de juglar de nuestro tiempo que difunde mensajes por aquí y por allá. Mensajes sobre la belleza y sobre el mundo. Sobre la política y sobre la poesía. Sus poemas son breves pero contundentes. Quizá parezcan más pensamientos que poemas, pero son pensamientos que impresionan. Hace un par de años le pedí que me dejara traducir algunos de sus versos, pero el poeta argentino Lucas Ruppel se me adelantó. El resultado lo podéis ver aquí. Daría lo que fuera por verlo en alguna de sus lecturas. Por quedar algún día a comer con él en un restaurante vegano. Seguro que lo pasaríamos bien. Seguro que todos tenemos mucho que aprender de él.  

Comentarios

  1. Si Anna Carrete es extremadamente guapa yo soy miss universo

    ResponderEliminar
  2. Les recomiendo a este nuevo escritor colombiano de solo 26 años de edad. He leído su primer libro y realmente me pareció grandioso. Es un joven súper inteligente. Su libro, EL PAÍS DEL PRISMA, es una historia sumamente atrapante. Estudió ciencias sociales. Su libro nos muestra un constante trasfondo filosófico. Recrea de forma magistral; con un lenguaje exquisito, esa aventura que todos los amantes de las letras quisiéramos vivir.
    Su nombre es Diego Armando Arciniegas Malagón.
    Lo conocí por medio de su blog: http://diegoarmandoarciniegasmalagon.blogspot.com/

    http://www.librerianorma.com/producto/producto.aspx?p=fPj6siKlEQjGgZyf8JHNvgFr2ZD/1YI7

    http://www.librerianacional.com/es/index.php?option=com_catalogo&task=mostrarDetalleProducto&idProducto=287306

    ResponderEliminar
  3. de verdad aparecen escritores jovenes que son muy buenos. este DIEGO ARCINIEGAS que nos recomiendas es bueno realmente. tuve el gusto de leer su libro.
    http://diegoarmandoarciniegasmalagon.blogspot.com/

    ahi les dejo el link donde pueden encontrar lugares en que se vende.

    diego armando arciniegas malagon es muy bueno

    ResponderEliminar
  4. ¿QUÉ ES EL PAÍS DEL PRISMA?

    El País del Prisma es un escrito en el que la imaginación busca hacerse de momentos tangibles, de arquetípicos momentos tangibles capaces de ser recreados a partir de cada nueva lectura.
    Este libro reclama escapar de la vaguedad del habla cotidiana; quiere trascender las reducciones propias de la expresión prosaica. Para ello, apela con regularidad al lenguaje poético. En concordancia, el ritmo se convierte en hilo conductor. El sentido significativo del texto solo es en función de ese tiempo original. Los personajes que le dan forma se enseñan provistos de la más solidaria autonomía; reviven una historia, lo hacen mientras se descubren a sí mismos.
    Valiéndose de distintas figuras retóricas; invocando particularmente a la sinestesia, la obra revive frente a la inconsciente mirada del lector. Este, con las ideas que cincela el manuscrito, esperará hacerse de su totalidad. Los sentidos se encargarán de señalar el rumbo. Será el pensamiento libre quien nos permita representar la idea absoluta.
    Es un gran prisma el país en el que se desarrolla esta narración. Es un gran prisma que apenas despierta en el interior abstruso de otros organismos geométricos. Allí las letras gobiernan a plenitud. Ellas se entrelazan libremente para vanagloriar a la fantasía; hablan los más disímiles idiomas queriendo dar forma a su volátil identidad.
    El País del Prisma es reflexión y refracción infinitas de ese inicial rayo de luz. Eterna combinación de colores. Lugar de encuentro en el que la realidad conversa con la imaginación para zanjar aquellas originales diferencias. Ya no es suficiente con argumentar la ambigüedad del otro.
    Solo las letras logran llevarnos a la dimensión de lo ideal, a la totalidad que por antonomasia nos pertenece. Suspensos en ella, comprendemos que para soñar no hace falta dormir. Despertar del conformismo también es una opción. En nosotros yacen nuestros mejores sueños. Nosotros somos nuestros mejores sueños.

    ResponderEliminar
  5. En twitter: diegoa_am


    ResponderEliminar

Publicar un comentario

RevistaCorónica se reserva el buen gusto de retirar del foro los mensajes que sean ofensivos

RECOMENDADO

CINCO POEMAS DEL MAGDALENA

Por: Angélica Hoyos Guzmán
Es una tarea de canonistas escoger sólo cinco, sobre todo interpretando una definición de algo que aún se escapa de los más eruditos y sofisticados pensamientos ¿Qué es poesía? Me han pedido seleccionar cinco poemas del Magdalena colombiano y más allá de la filiación de esta tierra, me preocupa dejar por fuera algo o mucho dentro de mis preferencias. Por eso me remitiré al más común de todos los filtros, el de la publicación, o el más cercano que tengo, el de los libros que me han regalado y que son de poetas nacidos o adoptados por el Magdalena. Dejaré por fuera las fotos de Leo Matiz, aunque me parecen poesía pura; también se irá de este apartado “La piragua” que me lleva lugares de mi infancia y los más recónditos paisajes. Tendré que nombrar en lo que dejo a los decimeros del Departamento del Magdalena, quienes aún hoy cantan sus historias de la rivera. Es un acto de total injusticia escoger cinco poemas.
Pero aquí voy a poner orden a mis afectos, a veces…

Correspondencia abierta (V)

Señor Lem:
Usted es un tipo inteligente: en su autobiografía escribió que su coeficiente intelectual es de 180. A los 15 años, en 1937, usted era uno de los jóvenes más brillantes de toda Polonia, pero no necesitaba ser un genio para saber que ninguna distinción le serviría a un descendiente de judíos en los albores de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, la inteligencia solo servía para burlar la muerte.
Tengo entendido que evadió a los nazis con papeles falsos, aunque varios de sus familiares fueron asesinados. De la remembranza de aquellos días surgieron novelas como Memorias encontradas en una bañera (1961), cuyo título evoca recuerdos hundidos en las lagunas de la mente. Sin embargo, se trata de una novela de ciencia ficción. Casi todas sus obras exploran el futuro.
El primer libro suyo que leí fue Golem XIV (1981), en diciembre de 2013, gracias a una persona que nunca supo el tremendo favor que me hizo. Golem XIV, esa supercomputadora que usted describe, me pareció fascinante…

Correspondencia abierta (III)

Querido Julio,
no sabría decirte si Silvio es tu mejor cuento, aunque lo menciones con tanto entusiasmo en tu diario. Debo admitir que me pone a pensar. Te veo en su soledad, me veo a mí, a los dos, hurgando entre aquel rosedal para entender la vida. Pues “no podía ser esa cosa que se nos imponía y que uno asumía como un arriendo, sin protestar”.
A mí, por ejemplo, me gustan más tus cuentos de borrachos, de pobres diablos. Quizá porque soy uno de esos y, cuando te leo, siento que me estás escribiendo. Si creyera en un dios, seguro sería como tú, Julio: con tus cigarrillos, con tus dos pozos a punto de desbordarse por tu cara, con tu cuerpo como una calavera, con la piel forrándote los huesos igual que un caucho quemado por el sol.
Las botellas y los hombres, Los gallinazos sin plumas. ¡Qué cuentos! También el Embarcadero, por supuesto, que describes como lleno de una aplastante tristeza. Yo escribí uno de borrachos donde tú apareces. ¡Qué gusto sentí al sentarte frente a la vieja mesa …

Cinco características del buen cuento

Javier Zamudio*

Teoría del Iceberg
Un buen cuento es inagotable. Muestra un instante de la vida que no podemos atrapar con una mirada. Se necesitan múltiples observaciones y con cada par de ojos adquiere un sentido distinto. Puede ser simple: estar dotado de un solo personaje, una sola situación, pocos elementos. No por tener más personajes, tendrá más hondura. Tampoco por retratar muchas situaciones. En un buen cuento la hondura no está relacionada con un número, es una característica que escapa a lo cuantificable. Depende de los personajes, de las situaciones y de esta combinación macabra con lo incierto. Para conseguir estar a la altura de esta característica, el cuento debe ser un iceberg con una superficie escarpada, peligrosa.
Tomar riesgos
El orden superestructural no rige en un buen cuento. Lo que no significa que lo desconozca. Puede comenzar con un nudo y ser una enorme trenza cuyo desenlace es una pregunta larga que deja despierto al lector. Si el cuento ha conducido al lector …

Historias clínicas, unos poemas

Poemas del libro de Octavio Escobar
Octavio, 58 años Hace quince días un dolor en el pecho cerró sus ojos. Todo se hizo precario, sudoroso. Lo sostuvieron los pinchazos, la inflexibilidad de la camilla, el oxígeno en cuya existencia ya no cree, la voz y las manos que conoce.
Los últimos años han reñido por novios, horas de llegada y salida, cigarrillos de mútiples especias; por una caja de anticonceptivas que según ella compró para cuadrar el ciclo, por semestres perdidos o apenas ganados. Han arruinado fiestas, aniversarios, paseos, y cavidad por cavidad han dividido el miocardio materno.
No volvieron a fútbol ni a buscar algodón de azúcar los domingos, ni a ver juntos películas de terror, ni a amar, en lamentable sostenido, con Nino Bravo y Sandro de América.
Sin embargo allí están sus manos, la voz aniñada diciendo que lo quiere, y los pulmones maman de la mascarilla con el desespero de un recién nacido, y vencen la terquedad de las costillas.
Amanda, 30 años
La médica le recuerda que es la tercera vez que…

El registro clínico de Octavio Escobar

Yeni Zulena Millán

Escobar Giraldo, Octavio. Historias clínicas.
¿Cómo podría describirse un hospital? Quizá como un exceso de luz; una luz blanca y filosa, un ojo sin párpado que trocea y clasifica capa por capa a todo el que se ve obligado a entrar allí. Si lo que nos empuja a sus entrañas es encontrar el alivio, no pocas veces termina descubriéndonos dolores peores; llagas solapadas en el paliativo de no hallarnos a solas, de encontrar algo –una tarea, una discusión, un affaire – que nos impida bajar la cremallera y ver el cadáver que nos aguarda pacientemente.

Con  Historias clínicas  Octavio Escobar despoja a aquel no lugar de su niebla aséptica y su inmunidad olorosa a cloroformo; revierte el proceso de pacientes y diagnósticos, cuya presencia se reduce a la simulación cartácea, y cede la voz a los humanos frágiles, los salva de la despersonalización de los formularios, los uniformes, los diálogos neutros en los que cada quien sabe que el otro está pensando sólo en su propio tiemp…

Correspondencia abierta

Incomparable Carmelina
Cierro los ojos con fuerza y aparecen las flores árticas que producen sus versos. Se hace la noche y me introduzco en esa habitación con pez y lámpara; como un fantasma en víspera de una próxima vida, trato de descifrar esos susurros, de ver la adolescencia de esos rostros que atestiguaron la conversión de sus ojos en un salar interrogante.
Tanto tiempo ocupado y tan poco disponible para preguntarse. Sábato lo vio venir; una inminencia de máquinas desoladas, de vidas comprimidas y opacas, de ceguedad ante el otro: la enfermedad de hoy es la soledad de embarcadero, la de la risa desgonzada. Distinta usted, porque lo sabía: verse a sí misma era permitir que alguien más no desapareciera; sin importar si el día fuera fabricado entre gritos, sólo importaría estar vivo, cumplir con ese acto vital de júbilo y lamento.
Resistir, resistir… especie de maná imperativo ¿Dónde hallar combustible para reconfortar el espíritu, para revivir esas almas otrora ardientes? Atizar el r…

El visitante, de Andrés Elías Flórez Brum

John Jairo Zuluaga*
Andrés Elías Flórez Brum, El visitante, Bogotá, Caza de Libros-Pijao Editores, 2008. 76 P.

Un lector silvestre que recorra las páginas de la novela corta: El visitante puede encontrarse con una historia del montón. Una de tantas, en las que se ven inmersas, a menudo, personas de cualquier pueblo del trópico colombiano.
En cambio, un lector avisado encontrará en esa misma obra un refinamiento técnico que vale la pena mostrar.
La obra sigue la tradición de novelas construidas con marco de composición, tal como lo evidencian Las mil y una noches, El Decamerón y, en el caso colombiano, La vorágine, de José Eustasio Rivera. El marco de composición: “Se construye a la manera de un formato previo e independiente, que antecede y da paso a la historia central, y luego lo cierra. Ese formato introductorio que luego cierra al final, se parece al marco de un cuadro de pintura, porque desde afuera rodea la historia central”. (Isaías Peña, El universo de la creación narrativa). 
En …

Correspondencia abierta (II)

Carta para Don Fernando, poeta desconocido en la ciudad.
Escribir con temor, avanzar con las letras mientras a la memoria llegan los versos que usted, Don Fernando Arbeláez Garcés escribió, tal vez, para que alguien como yo, un hombre de provincia, viera la luz del mundo. Temblar al escribir para usted, porque sus poemas son las voces que el viento trajo hasta aquí para llenar los días de Humo y preguntas y no poder detenerme al escribir que su muerte se borra de las páginas de los diarios locales y en la memoria de los hombres de su ciudad (de neblina y ceniza) su nombre es ajeno. Quiero escribir esta carta para arrebatarlo del olvido, como una acción de gracias para usted al que me ata una amistad benévola y tirana, escribir como un acto de reivindicación para su fantasma que se quedó a vivir en mi biblioteca y se empeña en repetir que en el fondo de estacalle encontraré unas manos. Es agosto, bajo la fría luz de Manizales su poesía me habita, y el aprendiz que soy lee las señales que …

Correspondencia abierta (IV)

Querida Ágatha, pude haber enviado esta carta antes de tu muerte. Previo a aquel triste inicio de 1976, ya había bebido, a tragos cada vez más cortos, apremiado por dilucidar tus tramas de tenues pistas sembradas en cada párrafo y  por saber quién o quiénes fueron los asesinos, las adictivas pócimas de tus relatos policiacos; no obstante, salvo algún anónimo de retorcida caligrafía, dirigido a Patricia T., sección femenina en el colegio del barrio, iniciando el bachillerato, excepto una que otra tarea escolar redactada con desgano, y lacónicas postales cruzadas con mi primo Edilberto, becado en una universidad gringa, no había escrito entonces una línea.
Bueno, querrás enterarte del motivo de mi mensaje, más de cuarenta años después del inicio de tu sueño eterno. Bien, hace poco recibí en el buzón (hoy día ya no consiste en la romántica urna con cerradura y pedestal donde coincidían facturas, avisos comerciales, o mensajes de enamorados, ni está en el exterior de las viviendas, sino…