ACTA DEL JURADO
Reunidos los miembros del jurado del Premio Formentor de las Letras 2013, Félix de Azúa, Basilio Baltasar, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Manuel Rodríguez Rivero y Berta Vías Mahou, y tras considerar la obra de los diversos escritores presentados por el jurado, han decidido reconocer y premiar los méritos de la obra literaria de Javier Marías.
Javier Marías es hoy uno de los escritores más apreciados en los países europeos y cabe subrayar que, a pesar de haber comenzado a publicar a muy temprana edad su obra, no ha perdido desde su primer libro el aliento y la creatividad que lo ha convertido en uno de los escritores más interesantes de la literatura en español.
Javier Marías ha sido reconocido por un público dispuesto a compartir una narrativa nada complaciente, pero sumamente grata entre quienes mantienen el aprecio por la gran literatura. La obra de Javier Marías representa un triunfo de la inventiva gracias a la habilidad con que ha sabido contar, describir y pensar, sin que se resienta el flujo narrativo.
El jurado aprecia especialmente esa integración de acción descriptiva, introspección y digresión en perfecto equilibrio para la dinámica del relato. Marías ha sabido combinar fórmulas novelísticas tanto experimentales como convencionales, siendo cada nueva novela el resultado de una lucha con las inercias del oficio.
Javier Marías cultiva el placer de la escritura y transmite al lector un gozo que constituye una de las claves de la buena literatura. El humor está presente con elegancia y sus narradores, a menudo desconcertados, reflejan a su modo la fragmentación y la complejidad de la realidad, el recuerdo y la verdad.
El jurado reconoce en Javier Marías a un importante renovador de la narrativa en español que ha encontrado en Europa voces y modos que hasta ahora eran infrecuentes en la tradición española.
Por todo ello, el jurado del Premio Formentor de las Letras 2013, que ha decidido concederle este reconocimiento, felicita al autor y se muestra atento y expectante ante las obras que todavía no ha escrito.
En Formentor, 21 de abril de 2013
Como todos saben, Gidé rechazó En busca del tiempo perdido cuando trabajaba como lector en Gallimard, y Virginia Woolf el Ulises de Joyce, y Barral se pifió al engavetar Cien años de soledad. Hace un par de años el primer comité de lecturas del premio Tusquets en Argentina rechazó la novela Los Ejércitos de Rosero. Solo hasta que un editor de planta decidió echar una ojeada a los descartados encontró el libro que acabó por ganar el premio y ser un pequeño éxito para la editorial en español y en inglés. Pues bien, el oficio del lector de editorial, por no apuntar al centro de la diana (el editor) sigue dejando en entredicho lo que se edita y lo que se deja de editar y la desaparición del oficio en nuestro tiempo. En 2007, en Londres, un autor aburrido de coleccionar rechazos editoriales decidió enviar en lugar de sus propios textos las novelas de la consagrada Jane Austen a 17 editoras y, para su salud mental y su asombro, resultó que todas las editoras rechazaron las novelas de Aust...

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